El pueblo español acaba con los símbolos franquistas 74 años después del inicio del genocidio.

Publicado: 5 agosto, 2010 en Noticias
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Mientras unos símbolos se desvanecen, otros florecen, como las banderas republicanas, que se multiplican cada vez más en las manifestaciones políticas y sindicales, mientras que las rojigualdas quedan relegadas a las manifestaciones ultracatólicas, derechistas y las celebraciones futboleras, en estas últimas en las que incluso ya aparecen las banderas tricolor.

Un 18 de julio de hace 74 años, el fascismo se alzó contra la democracia en España. Un militar mediocre pero sanguinario, junto a otro grupo de asesinos, militares, políticos fascistas y la Iglesia Católica, encabezaron un Golpe de Estado que no habría triunfado si no hubiese sido por la ayuda de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, y por la cobardía de países como Francia y Gran Bretaña.

Tres años tardaron los fascistas en acabar con los anhelos de democracia y libertad del pueblo español. Y a pesar de cuarenta años de dictadura, que pudo sobrevivir, entre otras cosas, por el apoyo de Estados Unidos, y más de treinta de una monarquía parlamentaria y una democracia de baja intensidad, los símbolos que se impusieron por las armas, se desvanecen con la Historia, que empieza a condenar – aunque aún no en los tribunales -, a quienes acabaron con República.

Las estatuas de Franco, los símbolos y escudos de la dictadura, son eliminados paulatinamente de todos los pueblos y ciudades de España a pesar de las reticencias del Partido Popular y de los grupúsculos de ultraderecha más trasnochados.

Y en los pueblos en los que los símbolos no son retirados, son los propios ciudadanos los que se encaraman a las fachadas y retiran las placas de las calles que llevan el nombre de militares y fascistas que quedarán para las páginas más oscuras de la Historia de España.

Mientras unos símbolos se desvanecen, otros florecen, como las banderas republicanas, que se multiplican cada vez más en las manifestaciones políticas y sindicales, mientras que las rojigualdas quedan relegadas a las manifestaciones ultracatólicas, derechistas y a las celebraciones futboleras, en estas últimas en las que incluso ya aparecen las banderas tricolor.

Extraído de: http://www.larepublica.es/spip.php?article20595

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